En la actualidad las empresas no tienen un sucesor de lujo. Los mercados y su explotación se han convertido en los nuevos patrones, que desafían tanto los modelos de negocio como los medios de comercialización.
Cada vez más las redes sociales no pueden ignorarse, la tecnología nos reclama a cada segundo pudiendo llegar a ser una amenaza de “no competencia” y evitar la realidad que hoy nos rodea.
Por citar sólo un factor, el Internet ha ido revolucionando el proceso informativo completo del cliente: desde el comienzo de la relación hasta el servicio post-venta. Muy pocas empresas han logrado un dominio completo de esta nueva cadena de comunicación y ejecución.
Las páginas web, por ejemplo, pueden cambiar mucho más rápidamente que los diseños de fábrica en una empresa textil - pero las reformas de estos últimos se han acelerado por la nueva tecnología.
Siendo esta información algo paradójica pero real y de fuentes de la nueva administración en los países del primer mundo, es aplicable a nuestro negocio por más pequeño este sea.
Capacitar al personal en esta especialidad, puede provocar el más grande de los cambios al que muchos se han negado en la última década en la que la tecnología nos reclama.
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